
Piensa en el temporal que recorre el cielo
inquieto, como un perro en busca de un albergue,
escúchalo gruñir.
Piensa en cómo estarán los cayos de los manglares
que yacen ahí fuera, impasibles al rayo,
por familias oscuras y fibrosas,
donde una garza a veces se despeina,
y escarmena el plumaje con comentario vago
cada vez que el agua circundante brilla.
Piensa en la avenida con sus palmeras chicas
dispuestas en hilera, reveladas de pronto
como puñados de blandas aristas de pescado.
Está lloviendo ahí. La avenida
con sus veredas rotas (hay hierba en cada grieta)
siente alivio con el agua, como el mar con la frescura.
Ya amaina el temporal y se aleja en pequeñas
viñetas de batallas mal iluminadas,
mostrando sucesivas “Escenas del combate”.
Piensa en alguien que duerme acostado en un bote
amarrado a una raíz de manglar o al piloto de un puente
imagínalo ileso, apenas perturbado.
Traducción Cinna Lomnitz
en A cold spring, 1956