26 abr. 2011

El Demiurgo, por Miguel Serrano







Si fuera cierto que todo el Universo visible ha tenido su origen en una sola explosión, "algo" tiene que haber pre-existido a esa explosión, que estaba allí y que explotó. Aunque fuere la Nada. La inexistencia existente de la Nada. Otro Universo no visible a los ojos materiales, otra materia. "En algún punto del Universo, en el espacio-tiempo, existirían otros Universos, otros espacios-tiempos, regidos por diferentes leyes, o por ninguna...".

Algo inexistente-existente, anterior a la Explosión y a la Implosión, a la evolución y a la involución, más allá de lo de afuera y lo de adentro; pero que sale hacia otro lado, y explota.

Sin embargo, esto únicamente acontece en uno de los infinitos universos que existirían, todos distintos, ninguno igual, tantos como Dioses.

¿Por qué sucedió? ¿Fue puro azar? o ¿Alguien lo indujo? Salirse de la Eternidad, de la Nada, para producir esta mala copia de otro algo, que era invisible, pero inmortal, bello, eterno. Lo que es inmóvil, lo que estaba al otro lado, no debiera poder salirse, ni devenir imperfecto y activo sin la acción de Alguno, que estaba afuera y devino. Sin un punto de apoyo inventado. Una suerte de Robot, de Máquina Cósmica, un Golem, que ha perdido el control y ha intentado crear por su cuenta, "a su imagen y semejanza". Aconteciendo algo así como si sobre una bella pintura de Leonardo se hubiera sobrepuesto una monstruosidad de Picasso. De modo que la existencia de todo el Universo mecánico, de la materia visible, sería una mala copia hecha sobre una hermosa tela original por un plagiador satánico. Un palimpsesto. Y es por ello por lo que en esta Naturaleza, en la que ahora nosotros somos, se intuye la presencia de otro Universo subterráneo, que ha sido aprisionado y torturado. En sus creaturas, sus minerales, sus plantas, en las montañas, los ríos, los mares y hasta en los astros, en toda ella existe una nostalgia de la perfección perdida, de un Paraíso que fue, y que aún está subyacente.

Y el que todo esto ha conseguido, el que expolió ese mundo, logrando tal engendro monstruoso y cruel, este asunto sin sentido, este "cuento contado por un idiota"; quien aprisionó a los inmortales, encadenándolos y corrompiéndolos, quien extiende su Imperio y su contagio hacia las moradas de los bienaventurados es un Robot-Demonio. Es el Demiurgo. Una ilusión, un ser sin realidad ontológica; es Maya. Y sólo puede sobrevivir a sus propias leyes mecánicas y a la entropía gravitacional valiéndose del sacrificio de los inmortales, succionándoles sus energías y bebiéndoles su sangre sacra. Se va expandiendo hacia sus Universos paralelos, opuestos, Y así se va marchitando la belleza de esa Flor Inexistente; pero más real que todo lo que aquí, a este lado, existe.




en Manu, por el hombre que vendrá, 1991