29 jun. 2009

La vuelta al terruño, por Jacques Prévert






Un bretón vuelve a la aldea natal
Después de haber cometido unas cuantas fechorías
Pasea ante las fábricas de Douarnenez
No reconoce a nadie
Nadie lo reconoce
Está muy triste
Entra en una pastelería a comer pasteles
Pero no puede comerlos
Algo le impide tragarlos
Paga
Sale
Enciende un cigarrillo
Pero no puede fumar
Algo hay
Algo le bulle en la cabeza
Algo malo
Está cada vez más triste
Y de pronto comienza a recordar:
Cuando era pequeño alguien le dijo
"Terminarás en el cadalso"
Y durante muchos años
No se atrevió a hacer nada
Ni siquiera a cruzar la calle
Ni siquiera a hacerse a la mar
Nada absolutamente nada.
Recuerda
Quien se lo predijo fue el tío Grésillard
El tío Grésillard que traía mala suerte a todo el mundo
¡El muy canalla!
Y el bretón piensa en su hermana
Que trabaja en Vaugirard
En su hermano muerto en la guerra
Piensa en todo lo que ha visto
En todo lo que ha hecho
La tristeza lo aprieta
Intenta nuevamente
Encender un cigarrillo
Pero no tiene ganas de fumar
Entonces decide ir a ver al tío Grésillard.
Va
Abre la puerta
El tío no lo reconoce
Pero él lo reconoce
Y le dice:
"Buenos días tío Grésillard"
Y después le retuerce el cuello.
Y acaba en el cadalso de Quimper
Después de haber comido dos docenas de pasteles
Y de haber fumado un cigarrillo.





En Palabras, 1945