2 ene. 2009

El asesinato como un arte simple, por Samir Haddad








Tal como un estruendo mudo, sin la observación externa. Un tranquilo torbellino, saca espadas y balazos, extrae de la tierra un cúmulo sangriento, filigrana entrecejas, la política, la territorial disputa; los abusos de siempre. Entrar a los codazos, hacerse de un espacio ficticio, creerse dueño de una tierra sin nombre. Matar a diestra y siniestra. Enviar misiles, matar, asesinar, torturar... Limpieza étnica, limpieza de las calles, limpieza de la conciencia. Tal como un estruendo mudo, sin la experiencia inhábil. Un violento espacio de vacío, reorganiza y baila en torno al fuego. Etnias maltratadas antes recompensan su complejo bajo la opresión de múltiple-enfocadas campañas de publicidad. Mientras, los misiles siguen cayendo. Mientras, la muerte ataca la ciudad sitiada. Mientras, el abuso corre como sangre en ríos por desiertos sin llegar al mar... Y el decir Basta! es todavía más inútil.