20 oct. 2008

Obama for Presidente, por TyCoL






Obama al centro de una cancha. Podría ser cualquiera... En la selva ecuatoriana, el desierto de Mojave o una barriada de La Paz. La tierra envuelve el sinsentido de palabras ralas, casi ahogadas por el llanto pobre de esos niños que lo miran como a un ídolo. Obama enciende el fuego, grita al resto de su equipo con seguridad, esta vez sí que estamos cerca. Desde fuera mil flecheros lo señalan, opuesta barra brava, impuesto al margen divisorio de las cosas, gente trastornada por el éxito; digamos, derechamente lúmpen. Es el cuerpo augusto de entelequias espaciales, ancianos decadentes y banqueros, dispuestos desde siempre al vil engaño impuesto por la usura -usura rima con basura-; y así, después... Las noticias nos invaden, nos convencen, lentamente, de mentiras, de invasiones, de reliquias adosadas a las rocas de un océano de piedra. Es un tiempo de oportunidad, se dice, en apariencia el tiempo justo. Ese grupo de estamentos ha previsto una debacle, es una amenaza, clara, prepotente, del cuerpo ansiótico de usuras centenarias: Si esto quieres, lo tendrás, pero sabe que no será sencillo. Somos pocos. Somos poderosos, elitistas y racistas. Somos dueños y antojamos el manojo de la historia a nuestro arbitrio y voluntad. Sólo sábelo. Y sin embargo Obama sigue ahí, de pie, con la fuerza y dignidad de todos los que estamos e intuimos la otra farsa y lo apoyamos.

No será sencillo, pero al menos es una ventana abierta; estrecha, incómoda y maniatada por el grupo pérfido de ancianos usureros, pero abierta al fin y al cabo.

Es así, Obama se reacomoda, mira alrededor y ejecuta el lanzamiento. Es un tiro largo. La respiración detiene el aire de todos cuantos presenciamos este lance. Algunos gritan, otros se toman la cabeza. Es nuestra única oportunidad... de comenzar al menos, de mirar hacia adelante, de encaminar una mirada de desprecio al claustro antes mencionado. No es la solución ni la llegada. Es un comienzo... De ahí los nervios. De ahí el mensaje financiero. De ahí la crisis...