15 mar. 2008

Chingkangshan

por Mao Tse-Tung





Al pie del monte ondeaban nuestras banderas.
En la cumbre rugió el sonido de trompetas y tambores.
Los enemigos nos rodearon de a millares,
pero resistimos, firmes, sin movernos.

Nuestra defensa fue infranqueable, como un muro.
Y nuestra voluntad fue una sola.
De Huangyangchieh llegó el tronar de los cañones,
y el ejército enemigo huyó durante la noche.