23 dic. 2007

Deseo Purificado

por Helena P. Blavatsky







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Cuando el deseo se da en relación a algo puramente abstracto –cuando pierde todo el trazo o vestigio del “YO” – se torna puro.



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El primer paso para esta pureza es matar el deseo de cosas materiales, puesto que éstas pueden apenas ser disfrutadas por la personalidad separada.



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El segundo es terminar de desear para sí mismo abstracciones como poder, conocimiento, amor, felicidad o fama; pues al final no pasan de ser egoísmo.



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La propia vida enseña estas lecciones; pues todos estos objetos de deseo se volverán polvo en el momento de su consecución. Aprendemos esto con la experiencia. La percepción intuitiva aprehende la verdad positiva de que la satisfacción es alcanzada apenas en el infinito; la voluntad torna esta convicción un hecho para la conciencia, hasta que finalmente todo el deseo esté centrado en lo Eterno.









Lucifer, Vol. 1, n° 2, octubre de 1887